Los consumidores son cada vez más conscientes de qué fuentes de alimentos son más sostenibles, a veces incluso más asequibles; y por ello, hacen elecciones más inteligentes en su lista de la compra. Sin embargo, a veces prefieren la indulgencia a la atención plena y optan por los «alimentos para el buen humor». Esto se debe a que la comida reconfortante, como un merengue, puede crear o hacer que revivamos sentimientos de nostalgia, calidez, experiencias y recuerdos relacionados con los seres queridos.

